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  • Jueves , Oct 01 , 2026
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La joven de Colonia Caroya puso el foco en las barreras que enfrentan los chicos de comunidades indígenas para acceder, permanecer y avanzar dentro del sistema educativo.

Carolina Riera tiene 26 años, nació en Colonia Caroya y esta semana llevó una problemática argentina hasta uno de los principales escenarios internacionales. La joven cordobesa, cofundadora de Fundación Pharos y embajadora global juvenil de la organización británica Their World, fue una de las seis jóvenes seleccionadas a nivel mundial para representar a la entidad durante la Asamblea General de las Naciones Unidas, en Nueva York.


Riera fue la única argentina de su cohorte y presentó un artículo sobre el acceso a la educación en Argentina, con especial atención en las comunidades indígenas y rurales. Para construirlo, investigó la situación en el norte del país y puso el foco en un espacio comunitario creado por una maestra de una comunidad wichí, donde los chicos pueden hacer sus tareas, jugar y encontrar un lugar de contención después de la escuela.


“Era poder llevar una historia que muchas veces es una temática, es una problemática que es invisible”, explicó Riera en diálogo con Última Pregunta, por Radio Continental Córdoba. Su trabajo buscó mostrar las barreras que todavía enfrentan distintas comunidades para acceder y permanecer en la educación.


Uno de los principales obstáculos que encontró fue la barrera lingüística. Según relató, muchos niños de comunidades indígenas llegan al sistema escolar sin hablar español y no existe un proceso suficientemente desarrollado que facilite esa transición. “Imagínense empezar un colegio desde cero, no sé, en los Estados Unidos, sin saber nada de inglés. Bueno, eso es exactamente lo que muchos jóvenes y niños también de comunidades indígenas afrontan hoy en día”, señaló.


A esa dificultad se suman, de acuerdo con su investigación, la discriminación, la exclusión y la pobreza estructural. Riera contó que algunas familias deben afrontar decisiones básicas para sostener la escolaridad de sus hijos. “Los papás muchas veces tienen que elegir entre comprar comida o comprar un cuaderno para su niño”, sostuvo.


Las brechas que sorprendieron en Nueva York


La exposición de la joven cordobesa también generó sorpresa entre quienes escucharon su experiencia. Según explicó, existe una percepción internacional de Argentina como un país relativamente rico dentro de América Latina que muchas veces no contempla las fuertes diferencias territoriales y sociales que atraviesan al país.


Riera también planteó que el problema educativo no termina cuando un chico logra ingresar o completar la escuela. “No solamente el acceder y al terminar, sino que realmente puedas hacer algo después, que haya oportunidades para hacer algo después”, remarcó.


En ese sentido, contó que durante su investigación entrevistó a personas que describieron el final de la secundaria como un punto de quiebre. “Terminan la secundaria y se encuentran con un precipicio. Entonces, ¿para qué terminé la secundaria si después no puedo seguir desarrollándome ni académica ni profesionalmente?”, relató.


La experiencia en Nueva York le permitió llevar esa mirada desde una comunidad argentina hasta un ámbito internacional. Pero para Riera, el trabajo también continúa después de la presentación. Durante la entrevista con Última Pregunta, convocó a colaborar con el espacio comunitario que fue parte central de su investigación y que actualmente organiza una colecta para sostener sus actividades.


Desde Colonia Caroya hasta Naciones Unidas, la joven cordobesa convirtió una historia localizada en una discusión sobre las oportunidades educativas y las desigualdades que todavía atraviesan a miles de chicos en Argentina.

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