El Gobierno nacional aplicará un dispositivo de máximo calibre, con comando unificado, anillos de seguridad, cortes de calles y controles estrictos similares a los de una cumbre de jefes de Estado. Así funcionará el esquema que protegerá al papa León XIV el 10 de noviembre en Córdoba, quiénes lo integran y qué limitaciones habrá para vecinos y peregrinos.
Un “nivel de seguridad G20” es un esquema de protección de máximo calibre, con comando unificado, anillos de seguridad, controles de acceso, cortes de calles y restricciones de movilidad similares a los que se aplican cuando se reúne en un país a los jefes de Estado de las 20 economías más importantes del mundo.
En la visita del papa León XIV a la Argentina, el Gobierno nacional definió el operativo como un dispositivo “al estilo G20” y hasta “más grande que el G20”, por la cantidad masiva de personas que se espera que se movilicen para acompañar al Pontífice.
En términos operativos, el esquema implica una serie de medidas especiales para proteger al Papa y ordenar la circulación de personas y vehículos.
Comando unificado interfuerzas: una estructura de conducción única que coordina a fuerzas federales, provinciales y municipales durante todo el evento.
Anillos de seguridad: zonas concéntricas de control alrededor de los lugares donde estará el Papa, como aeropuertos, recorridos y predios de misa, con distintos niveles de filtrado de personas y vehículos.
Cortes de calles y rutas: restricciones temporales en la circulación, con bolsones de estacionamiento habilitados y desvíos programados.
Controles de acceso: revisiones de mochilas, vehículos y personas, prohibición de determinados objetos y, en algunos casos, requisitos para ingresar a las zonas cercanas a los eventos.
Coordinación de transporte y logística: planificación especial de buses, accesos peatonales y puntos de concentración, similar a la utilizada durante una cumbre internacional.
La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, explicó que el operativo para León XIV abarcará tres aeropuertos, tres ciudades, cuatro eventos masivos y once actividades cerradas, con un comando unificado funcionando durante 120 horas ininterrumpidas.
El esquema está liderado por el Ministerio de Seguridad Nacional, con un Comando Unificado Federal creado para planificar y ejecutar los despliegues interfuerzas.
Participan las fuerzas federales, entre ellas la Policía Federal, Gendarmería, Prefectura y otras dependencias bajo la órbita del ministerio nacional.
En Córdoba también intervendrán las fuerzas provinciales, principalmente la Policía de la Provincia y organismos de seguridad local, bajo la coordinación del ministro provincial Juan Pablo Quinteros.
A esto se sumarán las fuerzas municipales, que tendrán tareas vinculadas con el ordenamiento urbano, el tránsito y el apoyo logístico en las zonas de los eventos.
También participarán organismos de emergencia y salud, con ambulancias, bomberos y servicios médicos integrados al dispositivo. El esquema contempla además una “cápsula” de vehículos blindados y ambulancias para los traslados del Papa.
El voluntariado laico tendrá tareas de asistencia a peregrinos, accesibilidad, logística y apoyo durante las celebraciones, aunque no cumplirá funciones de seguridad.
En Córdoba se habló de un despliegue de alrededor de 11 mil efectivos entre fuerzas provinciales, federales y de otras jurisdicciones.
Las principales restricciones previstas para Córdoba el 10 de noviembre estarán relacionadas con la circulación y el acceso a las zonas donde se desarrollen las actividades papales.
Habrá cortes de calles y accesos en sectores cercanos al predio de FAdeA y en los recorridos que realice el Papa durante su visita.
También estará prohibido estacionar en determinadas áreas. Para quienes concurran a los eventos se prevén ocho bolsones de estacionamiento especialmente habilitados, mientras que otros sectores permanecerán bloqueados.
En los accesos al predio habrá controles de seguridad, con revisión de mochilas y objetos. También se establecerán restricciones sobre los elementos que podrán ingresar al evento masivo.
A nivel regional, habrá restricciones y controles en rutas y accesos interprovinciales, con coordinación entre las provincias para ordenar el ingreso y egreso de peregrinos. Esto podría generar demoras y desvíos.
El 9 de noviembre será feriado nacional, mientras que el 10 y 11 serán festivos en las jurisdicciones que visite el Papa, lo que implicará modificaciones en las actividades públicas y privadas.
Monteoliva explicó que el operativo presenta una dificultad particular frente al antecedente del G20. Según señaló, durante aquella cumbre “la mayor parte de la gente estaba en su casa”, mientras que en esta visita “gran parte de la gente estará transitando por el país queriendo ver al Papa”.
El itinerario oficial indica que el Papa llegará a Córdoba el martes 10 de noviembre, con aterrizaje previsto a las 9 en el Aeropuerto Internacional de Córdoba.
Ese día se concentrarán distintos eventos y actividades. Entre ellos, una celebración masiva en el predio de FAdeA, preparado para recibir hasta 850 mil personas, con ocho bolsones de estacionamiento y una logística similar a la de una cumbre internacional.
Además de la misa principal, habrá actividades protocolares y encuentros con sectores específicos, todos bajo el mismo esquema de seguridad.
El operativo no se limitará al predio de FAdeA. También abarcará rutas de acceso, recorridos del Pontífice y principales puntos de concentración en la ciudad y sus alrededores.
El ministro de Seguridad provincial destacó que el operativo cordobés está integrado a un plan nacional que también incluye Buenos Aires y Luján, con fuerzas de otras provincias apoyando el control de accesos y rutas.
La referencia al G20 busca graficar la magnitud del operativo y el nivel de coordinación necesario para proteger al Papa.
Se trata de un esquema de seguridad de Estado, con recursos y protocolos destinados a proteger a una figura de relevancia internacional. La coordinación será nacional y podrá generar restricciones temporales sobre la circulación y la actividad cotidiana en distintos sectores.
En este caso, el desafío estará dado por la combinación entre la protección del Pontífice y una movilización popular masiva de personas que buscarán acercarse a él durante su visita a Córdoba.