El economista cuestionó el rumbo de la política económica y advirtió que la falta de confianza frena el consumo, la inversión y el acceso al financiamiento.
La economía argentina atraviesa un escenario de mayor tensión financiera, con un riesgo país que, según Jorge Ingaramo, aumentó fuertemente durante los últimos meses. Para el economista, el dato refleja parte de la incertidumbre que atraviesa el esquema económico.
Durante una entrevista, Ingaramo cuestionó una estrategia basada en el superávit fiscal, el control monetario y el sostenimiento del tipo de cambio. “Los canales de transmisión no están funcionando”, afirmó, y vinculó esa situación con la falta de confianza de los distintos sectores de la economía.
El economista también marcó un contraste entre el frente externo y la actividad interna. Señaló que Argentina acumuló, según sus datos, unos US$18.000 millones de superávit externo en los primeros ocho meses del año, mientras que la inversión cayó 8,7% y el consumo 2,7%.
Para Ingaramo, una parte importante del problema está relacionada con el ahorro que permanece fuera del circuito productivo. “Hay un fenomenal ahorro que vos lo buscás en la economía y no lo encontrás porque no hay confianza”, sostuvo al referirse a los dólares que los argentinos mantienen fuera del sistema.
También advirtió por el costo del financiamiento y el impacto de un riesgo país elevado sobre las posibilidades de Argentina de acceder a los mercados internacionales. En ese sentido, consideró que el escenario financiero se volvió más exigente y que la falta de confianza limita la llegada de inversiones.
“Todavía hay tiempo para hacer correcciones”, planteó Ingaramo. El economista sostuvo que el Gobierno puede mantener el equilibrio fiscal, pero modificar aspectos de la política cambiaria y monetaria para intentar recuperar la confianza y lograr que el ahorro vuelva a canalizarse hacia el consumo, el crédito y la inversión.
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