La mamá de la adolescente cuestionó a quienes todavía pasean perros potencialmente peligrosos sin correa ni bozal y pidió mayor responsabilidad de los propietarios.
Tres años después de la muerte de Trini, su mamá volvió a enfrentarse con el recuerdo de aquel día. Esta vez fue en una sala de tribunales, donde el dueño de los dos dogos que atacaron y mataron a la adolescente de 15 años fue condenado a ocho años de prisión.
Sofía Ballesteros habló con Radio Continental Córdoba después de conocerse la sentencia y aseguró que, aunque esperaba una pena mayor, quedó conforme con el resultado. “Sí, se hizo justicia”, sostuvo. También destacó el trabajo de su abogado, Carlos Nardi, y consideró que el proceso judicial avanzó con rapidez para un caso que marcó a toda su familia.
El dolor, sin embargo, no terminó con la condena. “A mí me sacaron a mi hija”, expresó Sofía al comparar su situación con la del hombre condenado. Para ella, la muerte de Trini es una ausencia que no se supera y que forma parte de su vida cotidiana.
La mamá contó que encuentra fuerzas en sus otros hijos y en los recuerdos de Trini. Las pequeñas escenas familiares, como una comida que le gustaba o los momentos que compartió con sus hermanos, se transformaron en una manera de mantener presente a la adolescente. “El dolor lo voy a tener para toda mi vida”, afirmó.
La responsabilidad de los dueños
Durante la entrevista, Sofía también puso el foco en una situación que, según su experiencia, sigue repitiéndose: personas que circulan con perros potencialmente peligrosos sin correa ni bozal. Para ella, la responsabilidad debe recaer sobre quienes tienen a los animales y deben garantizar las medidas de seguridad.
“Yo no puedo juzgar al perro, porque el perro no sabe lo que hace. ¿Y a quién tengo que juzgar? Al dueño”, explicó. En ese sentido, mencionó las obligaciones previstas por la denominada Ley Trinidad y sostuvo que los propietarios deben cumplir con las medidas de seguridad correspondientes.
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