El médico Gustavo Goldsmorti explicó cómo se logró el embarazo y qué complicaciones pueden aparecer durante la gestación.
A los 62 años, Mabel se convirtió en madre por primera vez. El embarazo fue posible mediante fecundación in vitro y un óvulo donado, y el nacimiento volvió a poner en discusión los límites de la maternidad a edades avanzadas.
El médico ginecólogo y obstetra Gustavo Goldsmorti, especialista en alto riesgo obstétrico, explicó que la edad del óvulo y la de la mujer que lleva adelante el embarazo son dos cuestiones diferentes. “Así como los óvulos van envejeciendo con la edad de la mujer, van perdiendo calidad”, explicó.
En este caso, el óvulo pertenecía a una donante y fue fecundado con el espermatozoide de la pareja de Mabel. Luego, el embrión fue transferido al útero de la mujer.
Esto reduce los riesgos relacionados con la edad del óvulo, pero no elimina los riesgos propios de un embarazo a los 62 años. “La mamá que lleva el embarazo sigue teniendo la edad”, aclaró.
Goldsmorti señaló que una gestación a esa edad puede aumentar las posibilidades de hipertensión, diabetes gestacional, parto prematuro y otras complicaciones.
El caso también demuestra hasta dónde puede llegar la medicina reproductiva. Mediante tratamiento hormonal, el útero de Mabel pudo prepararse para recibir el embrión y sostener el embarazo. “Con 62 años se le dio medicación hormonal, se logró recuperar la capacidad de ese útero y llegó a un embarazo totalmente viable”, indicó.
Más allá del debate, el caso de Mabel deja una certeza médica: un embarazo a los 62 años es posible, pero requiere una evaluación y un seguimiento de alto riesgo debido a las condiciones asociadas a la edad.
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