El veterinario Fernando Catrina advirtió que el hambre, el frío, el aislamiento y la falta de socialización pueden modificar la conducta del animal.
El veterinario y especialista en conducta Fernando Catrina advirtió sobre los riesgos de mantener perros atados y sin condiciones adecuadas de bienestar. Según explicó, la restricción física, sumada a factores como el hambre, el frío y la falta de contacto social, puede aumentar considerablemente la reactividad del animal.
“Un perro restringido físicamente, en este caso atado, y si estaba en malas condiciones, estaba incómodo, estaba con hambre, estaba con frío, con incapacidad de intolerancia social. Una bomba de tiempo”, sostuvo Catrina.
El especialista explicó que la reactividad es una respuesta impulsiva en la que el perro actúa prácticamente sin capacidad de discernimiento. “Cuando las agresiones son reactivas, cuando son impulsivas, son muy, muy lesivas”, señaló.
Catrina también remarcó que el problema no está determinado exclusivamente por la raza. “La raza no define a un perro”, afirmó, y sostuvo que estas conductas pueden aparecer en cualquier animal cuando existen malas condiciones de alimentación, convivencia y socialización.
Uno de los principales consejos del especialista es no acercarse a un perro que está atado, aunque parezca tranquilo. “El perro que mueva el rabo, que me ponga cara de bueno, no significa que el perro no sea reactivo”, explicó.
Para Catrina, la prevención debería comenzar desde que el animal es cachorro. Propuso que los propietarios de perros medianos y grandes consulten con especialistas en conducta para aprender a interpretar sus señales y establecer pautas adecuadas de convivencia.
Además, planteó una medida concreta para las ciudades: identificar a todos los perros y vincularlos con un responsable. “Hay que identificar a todos los perros que hay en la ciudad”, sostuvo, para luego poder advertir, apercibir y eventualmente sancionar a sus propietarios.
El especialista también cuestionó la presencia de perros sueltos en la vía pública. Advirtió que, además de posibles episodios de agresividad, pueden provocar caídas de peatones, accidentes con ciclistas y motociclistas, daños y transmisión de enfermedades.
Para Catrina, la clave no pasa solamente por sancionar después de un ataque, sino por educar, concientizar y prevenir antes de que ocurra. “Ya siempre estamos llegando tarde en estos casos, estamos viendo la foto final y no vemos la película completa”, resumió.
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