Mario González, concejal del distrito 18 de París: “Son sistemas que al fin y al cabo son muy agradables solo para los que se benefician de ello”.
París se convirtió en un termómetro del cambio climático europeo. La ciudad atraviesa una ola de calor que, según los locales, no tiene precedentes recientes.
“Hay una ola de calor inédita en Francia y en Europa”, advirtió, Mario González, concejal del distrito 18 de París, al describir un escenario que ya se extiende por varios días y que golpea con fuerza la vida urbana.
El fenómeno no es aislado. “Ya tuvimos una primera ola de calor hace dos semanas… ahora viene otra que va a durar hasta el domingo”, explicó, marcando una secuencia cada vez más frecuente de eventos extremos que ya no dan respiro entre sí.
La situación expone una particularidad de la capital francesa: el bajo nivel de aire acondicionado en los hogares y las restricciones urbanas para su instalación en nuevas edificaciones.
“La instalación del aire acondicionado está muchas veces reglamentado y prohibido. En las nuevas construcciones ya no se permite, porque son sistemas que al fin y al cabo son muy agradables solo para los que se benefician de ello, pero contribuye al calentamiento global de una ciudad.””, señaló el funcionario, quien justificó la medida en términos ambientales.
El argumento oficial apunta al impacto térmico de estos sistemas en las ciudades: el aire acondicionado enfría interiores, pero expulsa calor al exterior.
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