El sociólogo Pablo Semán analiza su figura como una hipótesis en construcción dentro del escenario político
En medio de un escenario político marcado por la fragmentación y el desgaste de las opciones tradicionales, comienzan a surgir nombres que se analizan como posibles outsiders para la Presidencia de la Nación. Uno de ellos es Dante Gebel, figura conocida en el ámbito de la comunicación y el universo religioso, que empieza a ser mencionado en algunos espacios como eventual candidato presidencial.
En ese marco, el sociólogo Pablo Semán plantea que su aparición todavía no se traduce en un proyecto concreto, sino en una construcción incipiente impulsada por sectores interesados en su figura.
“Por ahora Dante Gebel es una hipótesis de un grupo que está interesado en su candidatura y que le ha dado un acuerdo parcial para que su nombre circule en el debate público”, explicó.
Semán vincula esta posible proyección con un clima social más amplio, atravesado por el desencanto con las alternativas políticas conocidas y la búsqueda de nuevas referencias.
“La idea de Gebel candidato tiene que ver con un contexto de agotamiento de las opciones políticas tradicionales y con una sociedad que ya probó distintas alternativas”, sostuvo.
En ese recorrido, también aparece su forma de presentarse públicamente, donde busca despegarse de encasillamientos religiosos estrictos sin abandonar del todo ese universo simbólico.
“Él se presenta como comunicador, en parte para evitar conflictos con sectores religiosos, pero su mensaje sigue teniendo un núcleo claramente cristiano”, señaló el sociólogo.
Finalmente, Semán introduce una comparación con el fenómeno de Javier Milei, para pensar cómo ciertos liderazgos logran sintonizar con malestares sociales ya instalados.
“Milei fue un outsider de la política, pero un insider de la sociedad, porque representaba sensibilidades y malestares que ya estaban instalados en la población”, concluyó.