02-04-2026 | 12:36:59
| Córdoba
En diálogo con el programa Última Pregunta, el ingeniero civil Javier Picolo, presidente de la regional 1 del Colegio de Ingenieros Civiles, analizó las causas de los rápidos anegamientos en la capital. Advirtió sobre la falta histórica de planificación, la carencia de mantenimiento y exigió nuevas normativas para evitar "tsunamis de agua" en las calles.
Luego de las recientes lluvias que dejaron varios sectores de la ciudad de Córdoba tapados por el agua en cuestión de minutos, el ingeniero civil Javier Picolo explicó las causas estructurales y de fondo de esta problemática. Durante una entrevista en el programa Última Pregunta, emitido por Radio Continental, el presidente de la regional 1 del Colegio de Ingenieros Civiles de la provincia fue contundente: el problema principal no radica en la intensidad inusual de las precipitaciones, sino en una histórica falta de planificación.
Ante la consulta del periodista Julio Perotti sobre qué está fallando en la infraestructura urbana, Picolo señaló que la ciudad tiene "una historia no muy bien resuelta con respecto a los desagües pluviales". Según detalló el experto, a medida que la ciudad fue avanzando y urbanizándose, nunca se contempló el escurrimiento del agua con la debida profesionalidad. En la actualidad, advirtió que la Municipalidad interviene las calles de manera "arbitraria", construyendo canteros centrales, cambiando las pendientes de los badenes o nivelando calles con veredas sin el criterio profesional necesario, lo que termina rompiendo el funcionamiento hidráulico de la vía pública.
"El problema no es un análisis de la lluvia, si llueve más, llueve menos, más intenso, menos intenso. El problema es que la ciudad no ha invertido nunca lo que debería", sentenció Picolo. De esta manera, el ingeniero descartó que el cambio climático sea el principal culpable de los anegamientos actuales, ya que la infraestructura de la ciudad está fallando ante lluvias normales de verano de entre 30 y 50 milímetros. Además, subrayó que la normativa vigente estipula que el agua debería superar el nivel del cordón una vez cada cinco años en calles terciarias, pero en la realidad esto ocurre todos los años e incluso ingresa a las viviendas.
El diagnóstico del presidente del Colegio de Ingenieros Civiles apunta directamente a la gestión estatal, remarcando que la Municipalidad no cuenta con los recursos humanos especializados en hidrología y desagües. Al resumir la problemática, coincidió en que se trata de una falta de decisión política: "Decisión política no tuvo esta última gestión, la anterior, la anterior y la anterior".
A la falta de obras planificadas se le suma un déficit crítico en el cuidado de la infraestructura existente. El ingeniero alertó que no se realiza el mantenimiento adecuado, lo que genera un "combo perfecto" para el colapso: hay bocas de tormenta tapadas, canales obstruidos y salidas de lagunas de retardo que se encuentran bloqueadas.
Consultado sobre si la ciudad está a tiempo de revertir esta situación, Picolo aseguró que siempre hay tiempo, aunque requerirá de planificación y muchos millones de pesos debido al alto costo de romper pavimentos e interferir con redes de agua y cloacas. El primer paso, indicó, debe ser un estudio hidrológico general y la verificación del estado de las obras actuales.
Más allá de los grandes desagües, el especialista hizo especial hincapié en la necesidad urgente de actualizar el marco normativo. Picolo propuso que se exija a los nuevos desarrollos inmobiliarios (como los housings que impermeabilizan el suelo) y a las grandes superficies la instalación de cisternas enterradas o lagunas de retención para "demorar" el agua y evitar que vaya directamente a la vía pública. "Hay que generar estas microrregulaciones para que no toda el agua salga a la calle amontonada toda junta y genere tsunamis de agua en el centro", concluyó.