10-03-2026 | 12:47:12
| Sociedad
Detectó ansiedad, irritabilidad y problemas de atención en su hijo de 11 años y decidió retirarle el teléfono.
Lo que comenzó como una preocupación familiar terminó abriendo un debate sobre el uso de celulares en la infancia. Ignacio Castro, padre de un niño de 11 años, decidió retirar el teléfono a su hijo después de notar cambios en su comportamiento vinculados al uso excesivo del dispositivo.
La situación lo llevó a investigar el impacto de las pantallas en niños y adolescentes y a advertir que muchas veces el problema pasa desapercibido hasta que se intenta limitar el acceso. “Las adicciones a celulares son más comunes de lo que creemos y no son evidentes hasta que le sacas el teléfono al chico y ves cómo reacciona”, explicó.
La experiencia también lo llevó a revisar el rol de los adultos en la introducción temprana de la tecnología en la vida de los chicos. Según señaló, muchas familias entregan un smartphone sin dimensionar las consecuencias que puede tener en edades tempranas. “Lo que estoy arreglando es algo que hice yo mal: darle un teléfono cuando no estaba preparado para manejarlo”, afirmó.
A partir de su investigación, sostuvo que el uso intensivo de pantallas puede afectar el desarrollo cognitivo y emocional de los menores. “El teléfono está provocando daños cognitivos en los chicos: déficit de atención, ansiedad e insomnio”, advirtió.
Con esa conclusión comenzó a dialogar con otros padres y autoridades educativas para promover acuerdos colectivos que limiten el uso de celulares en niños. Para describir el impacto que generan las aplicaciones y redes sociales en el cerebro infantil, utilizó una comparación contundente: “Cuando entendés que a tu hijo le estás dando cocaína, ya no pensás en darle menos: pensás en sacarlo”. La iniciativa se suma a un debate creciente en familias y escuelas sobre cómo regular el uso de smartphones y la exposición a pantallas durante la infancia.